A Rose is a rose, is a rose…

Hace 50 años, el 1o de diciembre de 1955, una mujer salió de su trabajo como costurera en Montgomery, Alabama, y tomó el autobús que la conduciría cerca de su casa. Suspirando con alivio, probablemente, se sentó en uno de los asientos que le estaban permitidos usar condicionalmente-era negra lo cual le reducía las posibilidades de elegir donde quería sentarse-. En una de las paradas subió al autobús un hombre blanco que se paró a su lado y, despues de dar las buenas tardes, se sostuvo de las barras en el techo para no perder el equilibrio. Reiniciado el trayecto, el chofer probablemente dijo en voz alta una frase que podría haber sido: “Ceder el puesto!” . Nadie se inmutó. Rosa, así se llamaba la mujer, decidió, que ese día las cosas tenían que cambiar y no se levantó, por lo cual fué arrestada dando así inicio a una serie de protestas populares que cambiaron para siempre la posición de las minorías negras en los Estados Unidos.

Hace dos años, en unas declaraciones a la BBC, Rosa Parks dijo lo siguiente:

No tenía idea de que alguien se enteraría de lo que me había sucedido aquel día.

Ni siquiera tenía certeza de que sobreviviría aquel día.

Simplemente estaba cansada del maltrato. El joven blanco que estaba de pie no había pedido el asiento. Fue el conductor quien decidió crear un problema.

Yo estaba sentada donde se suponía que debía hacerlo. El conductor exigió a cuatro personas negras que se pararan por una persona blanca que no había pedido un asiento.

Simplemente sentí que no podía permitirme seguir siendo maltratada de esa manera.

El martes pasado Rose Parks murió y esta tarde sus restos fueron recibidos y honrados en la misma ciudad donde una vez dijo “ya basta”. Mañana domingo y el lunes reposarán en el Capitolio en Washington donde serán enterrados definitivamente, en un homenaje sin precedentes.
A pesar de que su aparentemente pequeño gesto logró cambiar su historia, muchas de sus palabras tienen aún dolorosa vigencia, por ejemplo, cuando dijo, en la entrevista ya citada: “La libertad no es gratuita” (“Freedom is not free”) y añadió: “Los sacrificios necesarios para lograr la libertad para todos no son la prioridad para suficiente gente hoy en día”.
La otra frase, para cerrar, la tomo de la página web de su fundación:
“Memories of our lives, of our works and our deeds will continue in others”

La foto que ilustra el texto está tomada de la página de freedomforum.

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Acerca de Juliana Boersner

Psicóloga Social, Máster en Estudios Literarios y en Bibliotecología y Ciencias de la Información. Docente universitaria, editora, librera. Fanática de las tecnologías de información y su impacto sobre los seres humanos, sus relaciones, su identidad. Humanista digital y analista del tema editorial con especial foco en futuro del libro y la edición.
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