Memex, Ars memoriae y Matrix o la lucha por la preservación de la memoria

Vía Barrapunto me entero de la publicación en español del texto clásico de Vannevar BushAs we may think“.
Con todo lo que se ha escrito sobre él, no hace falta decir mucho acerca de la vida de este investigador cuyo principal constructo de desarrollo: el Memex resulta una asombrosa predicción de lo que hoy día estamos viviendo con Internet, el hipertexto y la Web semántica. Él mismo lo describe de esta manera:

Un memex es un aparato en el que una persona almacena todos sus libros, archivos y comunicaciones, y que está mecanizado de modo que puede consultarse con una gran velocidad y flexibilidad. En realidad, constituye un suplemento ampliado e íntimo de su memoria.

Esta lectura me hace volver sobre la reflexión iniciada hace un par de días acerca de la memoria y su resguardo digitall, ya que justamente, y luego de describir todo el mecanismo del memex, y de ahondar acerca de la creación de senderos de información por parte sus usuarios, Bush agrega casi al final de su escrito:

Presumiblemente, el espíritu humano se elevaría enormemente si fuésemos capaces de consultar nuestro oscuro pasado y de analizar con más completitud y objetividad los problemas presentes. El ser humano ha erigido una civilización tan compleja que le resulta absolutamente necesario mecanizar por completo sus archivos si desea llevar toda su experiencia a su conclusión lógica en lugar quedarse bloqueado por sobrecargar su limitada memoria. Sus excursiones conceptuales podrían resultar más placenteras si pudiese recuperar el privilegio de olvidar las múltiples cosas que no necesita tener a mano inmediatamente, aunque sin renunciar a la seguridad de poder encontrarlas en el momento en que le pudiesen resultar útiles.

Esta reflexión a su vez, me lleva a la que hacía Carlos Neri a raíz de mi post MyLifeBits: ¿A quién le pertenecen los recuerdos de Gordon Bell?. Decía Neri:

No pude evitar después de leer las reflexiones de Juliana sobre de quien son los recuerdos continuar esta conversación preguntándome si en realidad son recuerdos, estos suplementos tecnológicos de la memoria que por definición olvida para poder seguir viviendo. Para que lo nuevo tenga un lugar, para que lo nuevo pueda ser vivido.

Memoria y olvido, no podría existir la una sin el otro, pero el empeño persiste. Para Paul Ricoeur la pregunta por el qué es la memoria o por cómo se recupera no tiene sentido sin la alusión al quién lo hace. Cuando revisa la tradición, recurrente por demás, del ars memoeriae, nos recuerda la noción fenomenológica de huella y dice que ella

se construye sobre la base del ser afectado por el acontecimiento del que se da testimonio por narración, tras la modificación de las experiencias pasadas en función de las nuevas

Y añade:

La sobreestimación que el ars memoriae hace de las imágenes y de los lugares tiene como precio el descuido del acontecimiento que asombra y sorprende

No es sólo el olvido necesario, al menos no sólo el olvido de la imagen que se recuerda o no, sino del impacto que esa imagen tuvo sobre quien inicialmente la vivió. ¿Cómo guardar esa memoria fenomenológica como totalidad? No puedo dejar de pensar en Neo, de Matrix

Las citas de Ricoeur están tomadas de su libro: La memoria, la historia, el olvido (pág. 93)
The Memex, The Story, and Searchstreams
Vannevar Bush: maestro de la computación analógica (Alzado)
Recreando el Memex de Vannevar Bush (Moebius)
The semiotics of the Web

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Acerca de Juliana Boersner

Psicóloga Social, Máster en Estudios Literarios y en Bibliotecología y Ciencias de la Información. Docente universitaria, editora, librera. Fanática de las tecnologías de información y su impacto sobre los seres humanos, sus relaciones, su identidad. Humanista digital y analista del tema editorial con especial foco en futuro del libro y la edición.
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Una respuesta a Memex, Ars memoriae y Matrix o la lucha por la preservación de la memoria

  1. ID: 515633
    Johnny Mnemonic
    (Johnny Mnemonic)

    Johnny, un joven del siglo XXI con chips implantados, se gana la vida transportando datos valiosos que almacena en su cerebro.
    Dos científicos lo contratan para que haga de mensajero de una información robada. Demasiado material para su capacidad de almacenaje, pero Johnny no duda en inyectarse una ampliación de memoria y cumplir con el encargo. Sin embargo, debe acabar el trabajo y deshacerse de ese material si no quiere morir a causa de la sobrecarga.
    La vida se le complica cuando una organización criminal desea hacerse con la información o, lo que es lo mismo, con su ca

    seria uno en el genero de C.F.

    Funes el memoriose de J.L.B

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