Cuando el techo es el cibercafé

Esta es de las noticias a las cuales me gusta hacerle seguimiento porque soy una convencida de que a las TI tenemos que sacarles el mejor provecho posible. La leo en 20minutos y nos cuenta que:

El Gobierno de la capital argentina inauguró un «cibercafé» para niños y adolescentes que viven en las calles, el primero de los cinco espacios con estas características que proyecta abrir en la ciudad.

El énfasis de estos espacios para niños de entre 12 y 18 años, será los juegos y la comunicación en red; y es justo eso lo que me llama positivamente la atención ya que creo que dan con las claves novedosas y que reflejan una suerte de vuelco en la manera en la que se aborda el tema de los cibercafés y la infancia.
Ya lo habíamos mencionado una vez en tono casi de humor. Por estos días, a pesar de que los cibercafés de Caracas han estado todas las vacaciones atestados de niños jugando Warcraft, etc, empieza uno a encontrar la famosa advertencia de «no entrar con uniforme escolar» con lo que no se señala que el chico no pueda entrar sino que no lo haga con el uniforme.
Enfín, cito el último párrafo de la noticia, que es el que nos explica de dónde viene todo esto:

El proyecto de crear este tipo de espacios surgió a partir de un estudio realizado por la Universidad Nacional de 3 de Febrero, de Argentina, que encontró que los chicos de la calle gastan el 60% de lo que reciben por limosnas en locales donde hay «juegos en red».

Por supuesto son muchas las preguntas que emergen de esta experiencia. Quiero esperar conocerla mejor (cosa que espero ocurra en mi viaje a Buenos Aires en poco menos de una semana) para hablar un poco más; sin embargo, de entrada me pregunto qué van a hacer con los niños menores de 12 años, tanto o más ávidos de conexión que los mayores de 12. Por otro lado, me quedo pensando en el aporte que pueden hacer los juegos en red para un grupo de niños cuya vivencia de comunidad está marcada, desde el inicio, por la violencia (si entendemos que no tener un hogar, un sitio donde vivir es la violación de uno de los más básicos derechos humanos). Trabajar con otros, diverirse con otros en función de objetivos concretos (si, ya sé que en el caso de los video juegos muchas veces el objetivo es eliminar al otro…) puede ser un gran logro, amén de la integración y la vivencia emocional positiva de integración.

En apoyo de lo anterior encuentro la referencia a un informe de la Unesco en el cual señalan que El 95% de la educación entre los niños de la calle es producto de los video-juegos. Ese es el título de la noticia donde leo:

A simple vista, la relación entre los cybercafés y los niños «en situación de calle», es de absoluta oposición. Al observador atento, no escapará sin embargo que esos mismos niños que piden una moneda a cambio de limpiar el parabrisas de los vehículos en algún semáforo, son los clientes más asiduos de muchos centros con juegos en red, a disposición. Generación heredera de los remotos billares, y las más modernas «salas de entretenimiento», los centros dedicados a las máquinas electrónicas, han sido como sus antecesores, refugio y consuelo para un parbulario callejero sin mejor destino.

Y más adelante ahondan en relación al informe:

«Pensábamos que los niños iban a los video-juegos, para evadirse, escapar a su infausta realidad e ingresar a un mundo imaginario: descubrimos al encuestarlos que mencionaban otras prioridades como la superación y el logro de metas», explica la socióloga Merlo Flores. «Los elementos de aprendizaje y socialización, son determinantes», agrega.

Con decenas de niños entrevistados, a los que se suman entrevistas con propietarios de locales del ramo y miembros de organizaciones no gubernamentales, el informe concluye que «se da una ejercitación constante, acumulativa y perdurable basada en la observación, el ensayo-error y la horizontalidad: aprenden mirando al de al lado. Se sienten capaces de conseguir objetivos, de evolucionar y de enseñarle a otros, incluso a los mayores», agrega.

En cuanto a la introducción al conocimiento de la realidad social, «las experiencias en estos juegos, están directamente asociadas a procesos de identificación y afirmación de la personalidad de estos niños» reconoce.

La verdad es que provoca citar todo el artículo por las cosas que dice. Es un tema al que hay que hacer seguimiento y, en mi caso concreto, me encantaría que este proyecto en especial entrara entre los planes de cooperación argentino-venezolana. Me gusta.

Notas:
La misma noticia en Libertad Digital
Ya cerrando me topo con este documento sobre el proyecto Ciberencuentros del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Aqui lo tienen en pdf.

Acerca de Juliana Boersner

Psicóloga Social, Máster en Estudios Literarios y en Bibliotecología y Ciencias de la Información. Docente universitaria, editora, librera. Fanática de las tecnologías de información y su impacto sobre los seres humanos, sus relaciones, su identidad. Humanista digital y analista del tema editorial con especial foco en futuro del libro y la edición.
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2 respuestas a Cuando el techo es el cibercafé

  1. ID: 825444
    Es una buena idea, pero debe ser vigilada por adultos, con bloqueos de ciertas páginas y que los niños, no hablen con extraños que puedan hacerles daño.
    Saludos

  2. ID: 2326822
    Lo mismo que antonio

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