Bogotá 39 y los nuevos (viejos) retos de la literatura latinoamericana

He venido siguiendo estos días el encuentro Bogotá 39 que reúne en la capital colombiana a 39 escritores de menos de 39 años que son representativos de la literatura de nuestro continente. Puede pensarse en ellos como una muestra de la actual realidad literaria latinoamericana y a través de sus palabras podemos tener una idea sobre todo de como se ven ellos mismos como escritores en este tiempo.

La literatura latinoamericana está inexorablemente marcada por el precedente del Boom Latinoamericano. Una marca de la cual es difícil zafarse y que resulta una oportunidad y al mismo tiempo un impedimento o dificultad para plantear algo distinto.

Lo que es cierto es que desde Argentina hasta México se viene sintiendo desde hace dos o tres años la presencia cada vez más fuerte y notoria de escritores muy jóvenes que sobre todo impresionan por su oficio: se llaman escritores y ejercen como tales aunque tengan otras ocupaciones. No estoy de acuerdo en ese sentido con las declaraciones de Michi Strausfeld diretora del Fokus Lateinamerika del VI Festival de Literatura de Berlín , en cuanto a que una de las características de los jóvenes escritores de latinoamérica es que son periodistas que tienen su blog.

Volvamos al grupo de 39 cuya lista completa pueden ver aquí. Con edades que oscilan entre los 26 y los 39 años, con representantes de todos los países latinoamericanos, incluyendo a Brasil. Autores como Wendy Guerra, Jorge Volpi y Santiago Roncagliolo, entre los más conocidos y otros de los cuales, la verdad, no habia escuchado hablar, cosa nada rara porque a ellos mismos les ocurrió entre ellos.

Hoy cerraron el evento que los juntó durante cuatro días con una lectura de 39 minutos, un minuto cada uno, y creo que el balance es, por demás interesante, ya que pone de manifiesto algunas de las cosas que se han venido diciendo dentro de casa pero que no habían tenido eco o no habían sido constatadas hasta ahora. Esencialmente es claro que el mundo de la literatura latinoamericana empieza a cobrar un nuevo interés, tiene una nueva vida y yo creo que esa vida se da de manera independiente a la maquinaria editorial que ellos mismos, los protagonistas sienten más un freno que una oportunidad para poder reconocerse como una generación.

Pero vayamos por puntos a sistematizar algunas de las principales conclusiones:

No es posible hablar de un nuevo Boom Latinoamericano: uno de los principales acuerdos de estos 39 representantes de la nueva generación de escritores del continente latinoamericano es que no se encuentran en capacidad o en el ánimo de definirse como partícipes de un nuevo Boom Latinoamericano, tal como éste se dió en los años 60 y 70 del siglo pasado.

La diversidad cultural nos enriquece: la tradición se busca en otras fuentes. Para Juan Gabriel Vásquez, por ejemplo, eso está claro, cuando declara:

Eso es lo que actualmente estamos haciendo: ir a buscar a nuestros maestros en otras tradiciones que no son las nuestras, y es precisamente ese desarraigo, esa mezcla entre mi propia realidad y la ajena, lo que la vuelve (la escritura) original

Búsqueda de anécdotas universales y alejamiento de las metáforas regionalistas:: Habría que preguntarse qué quieren decir con eso. está claro que no se trata de las atmósferas polvorientas y calurosas de garcía Márquez o Juan Rulfo, ni de metáforas folcloristas pero no sé si se trate exactamente de que no vean las realidades locales sino el punto de mira y la amplitud de foco.

No en balde, Fabrizio Mejía Madrid declara al respecto: “Es una literatura que no trata de explicar el mundo, sino que son ficciones que salen de los márgenes geográficos de Latinoamérica”. Para ejemplificarlo, citó la novela Los detectives salvajes , del chileno Roberto Bolaño, que se desarrolla en México, Nicaragua, Estados Unidos, Francia, España, Austria, Israel y África.

Necesidad de un otro: tiene relación directa con lo anterior ya que es en el otro que nos reconocemos comos distintos, es decir, únicos. Para varios de los autores convocados la tradición que más peso ha tenido en ellos ha sido la anglosajona, lo cual de por sí es interesante

Las redes editoriales como barreras y fragmentariedad del panorama literario: fue una queja de varios de los escritores. En esta noticia de yahoo , por ejemplo, resaltan los siguiente:

En entrevistas con Efe, varios de ellos manifestaron su inquietud por la manera en que el mercado editorial no satisface su aspiración de llegar a ciertos públicos y que impide a muchos conocerse entre ellos.

A mi juicio, este último punto es uno de los más importantes ya que querámoslo o no, los escritores dependen de los circuitos editoriales y es increíble cómo no se trata ni siquiera de que estén editados por una misma editorial sino que no hay los mecanismos para que el libro circule por los países de América Latina. Lo mismo mencionaban los miembros del jurado del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos cuando decían que estaban asombrados de la cantidad y calidad de la producción literaria latinoamericana y que, si no hubiera sido porque habian tenido la oportunidad de ser jurados, no hubieran podido constatarlo.

Las condiciones del Boom no están dadas en este momento, al menos no tal como estuvieron dadas en los años 70 donde confluyeron una cantidad de elementos literarios y paraliterarios que hicieron que confluyeran una cantidad de escritores majestuosos que dieron a nuestra literatura talla universal.

La pregunta no tiene que ver con la calidad de los escritores que, repito, están aún por dar sus mayores sorpresas, sino muy especialmente con las condiciones editoriales y, sobre todo, de distribución y promoción que siguen mostrando a una latinoamérica fragmentada, escindida e incomunicada. La apuesta, entonces, es la de fomentar el intercambio, el conocimiento mutuo, el fortalecimiento del oficio de escritor así como de las instituciones editoriales regionales y de los canales de comunicación y distribución del libro.

Mientras sigamos esperando que España nos redescubra poco haremos en favor de nuestros escritores. ¿Leerá esto alguien que tenga ingerencia en el Mercosur?

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Acerca de Juliana Boersner

Psicóloga Social, Máster en Estudios Literarios y en Bibliotecología y Ciencias de la Información. Docente universitaria, editora, librera. Fanática de las tecnologías de información y su impacto sobre los seres humanos, sus relaciones, su identidad. Humanista digital y analista del tema editorial con especial foco en futuro del libro y la edición.
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2 respuestas a Bogotá 39 y los nuevos (viejos) retos de la literatura latinoamericana

  1. ID: 2360670
    Ya el planteamiento es artificioso. Ganas de montar una movida porque no existe. Aquí primero se da la reflexión y se busca concretarla en una realidad. En los 60/70 el boom fue un hecho y a posteriori vino la reflexión. ¿Qué es eso de los 39 de 39? Una ficción. ¿Por qué no los 21 de 21?

    Saludos

  2. ID: 2361042
    De acuerdo con lo artificioso del planteamiento, sin embargo, resulta interesante que los misos “protagonistas” digan algunas de las cosas que dicen. Un nuevo boom, con las mismas características del anterior, es impensable. Sin embargo, rescato lo que podría ser el gérmen de la mirada “hacia dentro”. El mercado mata …

    Saludos

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