Crímenes y escritura íntima

No es un secreto la fascinación que siento por las escrituras privadas. Fascinación que creo que no es ajena a nadie y que, para la literatura, supone todo un reto por lo incómodo que le resultan a los cánones de género tradicionales. Es por ello que desde siempre han intentado ser reglamentados.

La escritura que se hace en lo privado se supone ajena a la mirada de otro, por ello diarios, cartas, anotaciones, cuadernos han sido espacios privilegiados para la confesión. Pero cuando estos documentos ven la luz pública se convierten en una vitrina para el conocimiento de lo más íntimo de una persona, bien sea para engrandecerla o para hundirla como es el caso hoy de una chica en Argentina que ha sido condenada a 20 años de cárcel por haber apuñalado a un joven en una discoteca (boliche). Lo interesante del caso es que la principal prueba por la cual la acusada es condenada fue justamente su diario íntimo en el cual escribió, no solamente acerca de la muerte del chico sino también acerca de otras agresiones que había llevado a cabo.


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Acerca de Juliana Boersner

Psicóloga Social, Máster en Estudios Literarios y en Bibliotecología y Ciencias de la Información. Docente universitaria, editora, librera. Fanática de las tecnologías de información y su impacto sobre los seres humanos, sus relaciones, su identidad. Humanista digital y analista del tema editorial con especial foco en futuro del libro y la edición.
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Una respuesta a Crímenes y escritura íntima

  1. Juliana:
    “Registro” el barrio de Joseé C. Paz, en mi memoria más íntima. No es de recomendarlo, sobre todo si te movés en transporte público. No te hablaré de esta ciudad que sigue andando por milagro; sino puntualmente de esa zona. Es hábitat de pobrezas, y no solamente en los bolsillos. Me impulsa a contártelo, no s´lo la necesidad mía por mejorar mi desempeño con la información que das; sino que fue la experiencia mia allí algo por fuera de mi sóla persona. Ibamos con mi mamá, allí estábamos por visitar un hogar geriátrico que nos habían recomendado. El ambiente psico-social que se reflejaba en las actitudes alrededor, hizo que mi mamá sufriese tal postración de su voluntad, pero tan extrema, que ya no quisimos averiguar nada. La tensión arterial que yo le medía se le fue allá por los altos picos. El trato violentamente desentendido, por ejemplo, de las camareras en el bar donde tuvimos que detenernos hasta que pasó el incidente,…y demás,…una porquería. Toda esa masa de gente, …que deterioradamente sobrevive, sobrevivimos… ¿Y para qué?. ¿Para comentártelo ahora?. -Quizá; me fue bueno poder contártelo–. La gente termina pareciéndose al entorno. Es muy dificil poder zafar de eso. Hola.

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