El lunes fue presentado el lector de libros digitales de Amazon, Kindle, parecido a una tablet, con una pantalla de 8 pulgadas de tinta electrónica, es decir, de poca reflectividad (amable a la vista) con una capacidad de 250 MB que permite almacenar cerca de 200 libros digitales. También promete la posibilidad de leer la prensa, acceder blogs y navegar. Parecía ideal, un negocio redondo para la más grande librería virtual del mundo. Llegaron a presentarla como el ipod de los libros digitales, pero tal como escribí en Papel en blanco la recepción ha sido más bien débil por parte de la blogosfera tecnológica y editorial.
Antonio Ortíz en Error500, por ejemplo, apunta acertadamente:
Amazon con Kindle no va a ser el iPod de la lectura. En la era del dispositivo multipróposito teléfono-cámara-reproductor de música-GPS, la baza de la empresa de Bezzos es que en calidad de lectura es muy importante estar especializado y disponer de una gran pantalla para emular le experiencia de leer un libro. Pero pagar estos precios, con libros bloqueados con DRM y sin saber todavía el cargo adicional por conexión no es una apuesta ganadora.
Interesante recopilación que haces. Hago caso a las críticas que como tú, enumeran decenas de desventajas para este equipo. Bezos quizo emular a Apple, pero tecnológicamente y con este equipo en especial, es una muestra de que la «revolución digital de los libros» no viene por ahora. Falta mucho para ello.
Repito lo dicho con anterioridad. Yo no sé si es que de verdad falta mucho o es que ya está aquí y lo que pasa es que no lo hemos sabido ver del todo. Quizás estamos viendo solo una parte del panorama, enfocados en las iniciativas privadas. El libro electrónico está aquí, cada vez más gente lee a través de una pantalla pero parte del asunto es hacerlo portable y menos propietario.
Saludos,
Juliana