Cómo mantener un blog y no deprimirse en el intento

Eso es lo que parece querer decir esta lista de preguntas a las cuales llego a través de Moebius. Aparecieron originalmente en inglés y se supone que son las interrogantes que debería hacerse cualquier persona que quiera hacer su blog o que lo tenga y quiera revisar “si esto es lo suyo” o si, más bien, debe renunciar. En ese sentido, estoy totalmente de acuerdo con lo que dicen en BlogMundi en relación lo potencialmente depresiva que puede resultar la lista.

Yo he optado por escribir sobre ella, en parte por un asunto de orgullo (si, soy de las que “coge casquillo”, como decimos acá pero sobre todo pensando en un taller de blogs que estoy preparando. Son 20 preguntas que, a mi juicio, varían en importancia, pero voy a comenzar por publicarlas todas:

1. ¿Qué objetivos tengo para el blog?,¿Se están cumpliendo?, ¿Están a punto de cumplirse?
2. ¿Me interesa el tema sobre el que escribo?
3. ¿Me resulta satisfactorio postear?
4. ¿Cuántos posts escribí el mes pasado?
5. ¿Tengo tiempo para mantener el blog funcionando?
6. ¿Lee alguien mi blog?
7. ¿Le he dedicado el tiempo suficiente?
8. ¿Me veo escribiendo en este blog durante el próximo año y medio?
9. ¿El tema sobre el que escribo está creciendo o en declive?
10. ¿Gano algo con el blog?
11. ¿Se me percibe como una persona conocedora del tema?
12. ¿Obtengo otro tipo de beneficios con el blog?
13. ¿El blog me da o me quita energía?
14. ¿Las visitas del blog y sus ingresos crecen o decrecen?
15. ¿Los lectores se enganchan con el contenido?
16. ¿Qué dicen los lectores en los comentarios (si los hacen)?
17. ¿Qué escriben otros bloguers acerca de mi blog?
18. ¿Tengo algo útil u original que contar en mi blog?
19. ¿Qué otra cosa podría hacer con el tiempo que le dedico al blog?
20. ¿Qué impacto tendría si dejara de escribir, en mi o en mis lectores?

En una primera lectura de las preguntas podemos darnos cuenta de que abordan temáticas muy concretas y es sobre ellas que me voy a concentrar, ya que hay otras preguntas que cuando ya se tienen dos años y medio o más escribiendo (como yo), no tiene mucho sentido contestar. Lo haré a partir de comentar cinco aspectos que para mi son fundamentales y que se desprenden de las preguntas anteriores:

1) El tema y el contenido: Preguntas como la 2 (¿Me interesa el tema sobre el que escribo?) no tienen sentido, a menos que estés escribiendo profesionalmente para un blog. Se supone que si escribes es porque te gusta, sino te gusta cierra y vete. Es casi contradictorio planteárselo ya que una de las cosas que motiva la escritura acá es el propio deseo de hacerlo.

Cuando yo comencé a escribir el blog no tuve ni siquiera tiempo de plantearme objetivos, la pregunta que se me hizo para comenzar fue acerca de los temas sobre los cuales quería escribir, y esos salieron casi sin pensarlo, estaban a flor de piel, en la yema de mis dedos. Y siguen estando alli, fortalecidos.

¿Los objetivos? No sólo se han superado sino que me ha sorprendido poder plantearme nuevos objetivos a medida que pasa el tiempo. Atención: los objetivos mutan, cambian, y dependen en gran medida de la respuesta que obtenemos por parte de los lectores (que es un punto que inicialmente no habia colocado pero que está claramente en las preguntas formluadas.

Esto no quiere decir, sin embargo, que no sea importante plantearse objetivos, por el contrario, es fundamental planteárselos si es que queremos ser bloguers en serio. Me pregunto ahora si no es que a medida que se abren otras alternativas de expresión en la web como el microblogging y las redes sociales, los blogs no tenderán a estabilizar su crecimiento. Pero eso ya es como para otra reflexión).

2) El tiempo: éste diría yo que es el tema neurálgico de la escritura en blogs, sobre todo cuando uno se toma esto en serio. ¿Y qué quiere decir tomarse en serio esto de los blogs? Que sientas que ya no puedes pasar un día sin escribir algo en él. Que sientas que si no escribes perderás lo andado, que si no publicas todos los días estás perdiendo una oportunidad de oro. Y de oro no refiriéndome al dinero que te pueda dar (que también, pero eso va en el otro apartado), sino de oro para quienes me leen y, sobre todo para mi misma.

Suena estresante eso, ¿verdad? Lo cierto es que algo que debemos preservar en la escritura en internet, al menos en nuestro blog, es el placer de la escritura. Sin embargo, hay días en los cuales no puedo escribir y me desespero cuando veo que ocurren algunas noticias, o que leo algunas reflexiones y tengo algo que decir al respecto pero no puedo escribir. La queja acerca del tiempo es una de las que más se repite constantemente.

Esto me lleva a pensar, por otro lado, en uno de los conflictos fundamentales acá y es el de la imagen que tiene ante los demás la escritura en blogs. En algún otro espacio creo que ya dije que recién ahora es que yo siento que las personas que me rodean comprenden un poco más que esto de escribir en el blog no es una actividad de ocio, de pérdida de tiempo como siento que lo veían antes. Los prejuicios en relación a los blogs son grandes, hasta que poco a poco la gente alrededor empieza a comprender que es una herramienta de comunicación muy poderosa.

Tiempo: nunca hay suficiente tiempo y a veces cuando tenemos el tiempo simplemente no estamos de ánimo para la escritura o no estamos de ánimo para profundizar, o nos dejamos ganar por otras actividades de la web. Hay momentos en los que me prometo a mi misma que me colocaré un horario. De tal a cual hora para mi blogging “profesional” (es decir, aquél por el cual me pagan) y de tal a cual para éste (donde no me pagan pero el cual quisiera convertir de alguna manera en una de mis fuentes de subsistencia. Vaya dilema ético, ¿o no?).

3) La rentabilidad: Y mejor sigo entonces por este punto ya que hemos hecho el puente perfecto. Han existido incluso iniciativas que han estado en contra de que los blogs “se vendan” al mercado de la publicidad y en algún momento yo estuve de acuerdo con ello. Hay una concepción idealista de internet que plantea que la libertad y el desinterés material deben signar la actividad blogueril. Pero si esto que escribimos en el blog le dice más cosas a cada vez más gente; si a medida que escribimos se profundizan los diálogos y los análisis; si nuestros contenidos son valorados cada vez más, incluso hasta ser considerados como fuente de documentación para estudiantes, ¿por qué no plantearse que sean rentables, es decir que podamos recibir dinero por aquello que hacemos y hacemos bien?

Este es un tema tabú y el hecho de que finalmente me haya permitido enunciarlo no me exime de sentir que sigue siendo un tema con el cual no me siento del todo cómoda. Las preguntas en el cuestinario citado apuntan, además, a la relación entre popularidad y ganancia: ¿mientras más me leen más gano? No lo sé, aún no determino por dónde viene el incremento de las ganancia porque aún doy mis primeros pininos con esto del adsense, etc., pero en definitiva, no veo que esté mal que ganemos algo con lo que escribimos, sobre todo si lo que escribimos es útil para los demás.

4) Los lectores Nada de lo anterior tiene sentido sino vemos a quienes hacen que sea posibles: los lectores. La queja de que “nadie me lee” es totalmente falsa y ojalá lo comprendieran quienes comienzan. Sé que es muy difícil, pero una de las cosas más impactantes cuando uno empieza con un blog es la primera vez que recibes un comentario. Pasas de la estupefacción a la alegría por saber que algo que escribiste fue suficientemente importante como para que alguien te escribiera. Esa primera reacción, casi naif, se convierte con el tiempo en uno de los aspectos que más vida y fortaleza le da al blog ya que se trata de la principal via para el cumplimiento de su misión: generar diálogos y conversaciones.

No escribimos para nosotros mismo, escribimos porque pensamos que tenemos algo que decir. Lo que cada una de las personas que abre un blog tiene que decir, es importante, por más nimio que parezca. A mi me ha pasado que post que yo creía irrelevantes han generado respuestas especialmente intensas por parte de públicos que yo ni sospechaba, como los adolescentes, por ejemplo. Y eso es lo que hace que uno continúe. No se crean, más de una vez me he despertado o acostado pensando que cierro y me dedico a otra cosa, pero si soy sincera, más bien lo que me ocurre es que otras cosas me pensan cuando este espacio me genera liviandad, a pesar del trabajo que supone. Porque escribir un blog es trabajoso, requiere de información, tiempo para redactar, investigación, consultas, etc. pero eso da como para otro post, distinto.

5) La identidad:: Todo lo anterior me trae a este punto que, como muchos saben, es uno de mis preferidos: el tema de la identidad. Cuando uno dice “soy bloguer” se está definiendo por el ejercicio de la escritura, por ser alguien que supone que tiene algo que decir (perdonen que lo repita, pero es que es importante el punto).
El blog se ha transformado en una actividad pero tambien en una parte de mi, en algo que me define. de hecho, me ha ocurrido que me presentan a alguien y esa persona al conocerme y darme la mano me dice “¡Ah, tú eres Ciberescrituras!”.

Creativos y diseñadores han estudiado estrategias para construirle la identidad a un cliente a través de su imagen y en el blog ocurre que te construyes la imagen a partir de tus acciones, es decir, a partir de lo que dices, de lo que publicas, que no es más que tus IDEAS, de lo que piensas, de tu visión del mundo. Se dice fácil, pero no lo es. Yo me transformé en Ciberescrituras sin apenas darme cuenta, habia construido una suerte de yo paralelo, público, que soy yo pero no soy yo, pero que cada vez me representa más. El yo privado y el yo público del blog cada vez se unen más, se muestran más y eso gracias al desenfado y a la confianza.

No me veo no escribiendo en el blog. No me veo sin Ciberescrituras, lo cual no quiere decir que eso no pueda cambiar en el futuro, pero por los momentos no me imagino fuera de este espacio. Podría decir, de hecho, que es lo más importante para mi aunque algunos de mis silencios temporales parezcan decir lo contrario. Me imagino haciendo con más tiempo actividades que nutran el blog, como estudiar un poco más de diseño o programación pero sobre todo leyendo más. Todo en función de enriquecer este espacio.

¿Qué le pasaría a mis lectores si cierro? Probablemente lo lamentarían, intentarían aquí y allá convencerme de que vale la pena continuar, pero al tiempo se acostumbrarían a la ausencia y leerían otros blogs. Este mundo es así decruel y  fashion 😉 .

¿Qué me pasaría a mí? No me planteo eso como posibilidad, asi que ni me lo imagino. Es decir, si llegara a no tener el blog, es porque he pasado a una práctica distinta que represente un nivel más profundo de producción documental y de intercambio y producción de las ideas.

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Acerca de Juliana Boersner

Psicóloga Social, Máster en Estudios Literarios y en Bibliotecología y Ciencias de la Información. Docente universitaria, editora, librera. Fanática de las tecnologías de información y su impacto sobre los seres humanos, sus relaciones, su identidad. Humanista digital y analista del tema editorial con especial foco en futuro del libro y la edición.
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2 respuestas a Cómo mantener un blog y no deprimirse en el intento

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  2. Pingback: Ciberescrituras 2008: primer semestre : Ciberescrituras

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